Jerjes
Ahora comprendo que fue mi particular forma laica (y masoca) de someterme a las tradiciones penitenciales de la Semana Santa lo que me llevó al cine a ver 300, la película de Zack Snyder basada en el cómic de Frank Miller, uno de los mayores espantos (y han sido muchos) que he presenciado desde la fila cinco en el último lustro. Ya sé que, una vez más, estoy fuera de onda. Incluso en este periódico mío (y de mis improbables lectores) se le ha dedicado un espacio insólito a este nuevo coprolito de la industria cinematográfica norteamericana, en este momento la película más taquillera también en este país nuestro (por ahora). Después de ver aparecer al glorioso Jerjes* (¿Ahmadineyad?, ¿Bin Laden?) encaramado cual drag queen tinerfeña y carnavalera en su carroza «crepuscular» arrastrada por sus Inmortales multiculturales disfrazados de ninjas, me dieron ganas de solicitar carnet de militante a los proteccionistas de la excepción cultural para el cine europeo. Claro que me acordé del Torrente de Santiago Segura -una de las joyas inmarcesibles de nuestro cine-, y se me quitaron las ganas. Lo de Leónidas y sus trescientos fanáticos con los abdominales de chocolatina (trasunto quizás de los neocons casablanquinos) es pura coña marinera. Y no digamos lo de los éforos (¿la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes?) rijosos y degenerados («producto de la endogamia» dice la voz en off: vuelve el miedo finisecular a lo corrupto e impuro) lamiéndole el cuello a las proféticas vírgenes espartanas. Lo mejor de la tarde fue que, como abordé la experiencia penitencial en uno de esos multicines de propiedad norteamericana (ellos se lo guisan, ellos se lo comen), me compré -hacía tiempo que lo deseaba- uno de esos tanques gigantescos de palomitas (mi régimen me lo permite) y me puse ciego de maíz mientras abría los ojos como platos ante las imágenes snyderianas. Al regresar a casa me estaba esperando, además de un vaso de sal de frutas Eno (lo que les decía, soy un antiguo), La batalla de las Termópilas, un «compendio» publicado para la ocasión por RBA que incluye los relatos de Herodoto (Historia, libro VIII**) y de Diodoro Sículo (Biblioteca, XI) sobre la epopeya. Les recuerdo que RBA es el grupo editorial que adquirió el año pasado (convirtiendo en multimillonarios a sus antiguos propietarios) la histórica Gredos para «potenciarla» [eso mismo habría dicho el traidor Efialtes (Eφιάλτης)]. Por cierto, ¿a que no saben de qué célebre colección de clásicos provienen las traducciones empleadas para fabricar el librillo de marras? Qué caramba: al fin y al cabo el cine y el mundo editorial forman parte de la industria del entretenimiento, ¿o no?
"Jerjes era una «drag queen»".
Por Manuel Rodríguez Rivero.
ABCD las artes y las letras. 793.14042007
Por Manuel Rodríguez Rivero.
ABCD las artes y las letras. 793.14042007
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* Serse (George Frideric Handel). Ombra mai fu (canta Olga Borodina)
** Los Nueve Libros de la Historia se pueden bajar de la Biblioteca Digital para Historia (en formato pdf) de la Escuela Social del Trabajo de la Universidad de Costa Rica.


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