Pulgas
Se dice que lo bueno si breve es dos veces bueno, pero no todos los escritores tienen a su alcance duplicar la bondad de sus obras por la vía de la brevedad, pues hay géneros que, a primera vista, no la admiten bien. No es el caso cuando se trata de cuentos, como bien demostró Monterroso con aquellos cuyos textos eran casi tan cortos como sus títulos. Recordemos El dinosaurio, de sólo siete palabras, o Fecundidad, más cercano a la greguería ramoniana que al relato. No parece que a los autores de teatro les esté permitida esta práctica cuasi telegráfica. En principio, el teatro breve, que goza de tanto arraigo en nuestro país, no parece que pueda serlo hasta el extremo de que las piezas se reduzcan a un folio o, en tiempo de representación, a unos pocos minutos. Sin embargo, esa modalidad teatral existe y no es nueva. A mediados del siglo pasado la practicó Beckett. Va y viene, que no llega a cuatro páginas, y Acto sin palabras son dos buenos ejemplos. Lo llamativo es que, de un tiempo a esta parte, el ejercicio de tal modalidad escénica está proliferando entre nosotros, presentándose bajo etiquetas tan explícitas como minipiezas, teatro del suspiro, para gente con prisas o pulgas dramáticas, algunas de ellas acuñadas por José Moreno Arenas, quién reúne la doble condición de animoso divulgador del género y ferviente practicante.
Es precisamente en su Andalucía natal donde está alcanzando mayor predicamento. En la gaditana Chiclana de la Frontera, la Asociación Cultural Taetro convoca, desde hace casi una década, el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero reservado a piezas que no rebasen los diez minutos de representación. El pasado año, para celebrar el Día Mundial del Teatro, se representaron en Sevilla, bajo la dirección de Alfonso Zurro, sesenta obras escritas por otros tantos autores dramáticos andaluces. A pesar del amplio censo de dramaturgos, el espectáculo apenas se representó en poco más de una hora, pues se exigía que cada texto durara un minuto. Curiosa experiencia creadora la de encerrar en sesenta apretados segundos una acción dramática. No tuve ocasión de ver tan singular función, pero sí de leer las obras, recogidas en un pequeño volumen de apenas doscientas cuarenta páginas sin encuadernar, atadas con un delgado cordón rojo. Doy fe de que son estimables y de que algunas plantean conflictos atractivos, a veces divertidos y, otras, inquietantes, incluidas las más breves, mérito que comparten Antonio Álamo y Javier García Teba, que han escrito nueve líneas cada uno.
"Pulgas Dramáticas"
Jerónimo López Mozo
ABCD de las Artes y las Letras
Es precisamente en su Andalucía natal donde está alcanzando mayor predicamento. En la gaditana Chiclana de la Frontera, la Asociación Cultural Taetro convoca, desde hace casi una década, el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero reservado a piezas que no rebasen los diez minutos de representación. El pasado año, para celebrar el Día Mundial del Teatro, se representaron en Sevilla, bajo la dirección de Alfonso Zurro, sesenta obras escritas por otros tantos autores dramáticos andaluces. A pesar del amplio censo de dramaturgos, el espectáculo apenas se representó en poco más de una hora, pues se exigía que cada texto durara un minuto. Curiosa experiencia creadora la de encerrar en sesenta apretados segundos una acción dramática. No tuve ocasión de ver tan singular función, pero sí de leer las obras, recogidas en un pequeño volumen de apenas doscientas cuarenta páginas sin encuadernar, atadas con un delgado cordón rojo. Doy fe de que son estimables y de que algunas plantean conflictos atractivos, a veces divertidos y, otras, inquietantes, incluidas las más breves, mérito que comparten Antonio Álamo y Javier García Teba, que han escrito nueve líneas cada uno.
"Pulgas Dramáticas"
Jerónimo López Mozo
ABCD de las Artes y las Letras


0 Comments:
Post a Comment
Links to this post:
Create a Link
<< Home